Manuel Agraz Güereña
A todos nos gusta ganar o tener la razón, pero en ocasiones callar o ceder en algún punto, para no excedernos en nuestras argumentaciones, resulta ser la verdadera victoria y un triunfo frente a nuestro ego. Una buena discusión puede generar mucho bien e incluso traer beneficios inesperados.
Timandra Harkness analiza en su libro “How to disagree: A Beginner’s Guide to having Better Arguments” (Cómo discutir: Una guía para principiantes sobre cómo tener mejores discusiones), cómo las diferencias de intereses, disputas e incluso juicios, pueden llegar a destruir relaciones.
Comúnmente, en el momento más crítico de una discusión y desesperados por exponer nuestras ideas, nos negamos a escuchar al otro, elevamos la voz, interrumpimos y nos quitamos la palabra. No debemos ignorar lo que el oponente tiene que decir: “Solemos pensar que el punto de vista del otro es totalmente inválido y que no hace falta conocerlo”, dice Claire Fox, directora del Academy of Ideas de Londres.
Cuando ganamos o creemos tener la razón, puede sentirse bien temporalmente, pero muchas veces la otra parte sale lastimada; en cambio, cuando buscamos el entendimiento, la situación se equilibra.
Esta reflexión resalta que, en relaciones y conflictos, el objetivo principal no debe ser imponer la opinión propia o “ganar”, sino preservar el vínculo, fomentar el entendimiento mutuo y promover el crecimiento, priorizando la paz mental sobre la necesidad de tener siempre la razón.
Cada vez me importa menos que alguien piense que me ha “ganado” en una discusión. No busco “ganar” a nadie debatiendo; solo deseo intercambiar valor, y hoy me siento mejor en todo tipo de conversaciones, independientemente de tener razón o no. De hecho, mejor si no la tengo, así habré aprendido algo nuevo.

El conflicto puede arruinar relaciones personales o de negocios, por lo que saber cómo resolver las diferencias es una habilidad fundamental para la vida.
Se recomienda observar lo siguiente:
– Reconoce y aborda las diferencias importantes.
– Sé capaz de perdonar y olvidar.
– Asegúrate de contar con suficiente información.
– La otra parte no es tu enemigo.
Errores comunes en las discusiones:
– No lo tomes como algo personal.
– Sé racional, no emocional.
– Averigua en qué estás de acuerdo.
– Reconoce el conflicto lo más pronto posible.
– Practica la escucha activa. Repite lo que ha dicho el otro.
– Demuestra empatía.
– Admite cuando estás equivocado.
Una persona segura de sí misma y tranquila no se altera por tener o no tener la razón; como mucho expone su opinión. Si los demás están de acuerdo, bien; si no, también. No pasa nada. Al final, no es tan importante que te den la razón cuando estás en paz contigo y con el mundo, y en algunos casos nos daremos cuenta de que no valía la pena la discusión.
Referencias bibliográficas: Si todavía se trata de ganar o tener siempre
la razón.. aún… Efren Martinez PhD. Instagram.
Manuel Agraz
Ingeniero Químico con Maestría en Dirección de Organizaciones
Actualmente Consultor Empresarial y Financiero
📩 manuelagrazpontifex@gmail
